A Review After the First Month
Cuando recibí las primeras piezas tratadas con el sistema de inducción térmica, lo primero que noté fue la consistencia en la dureza superficial. Trabajo con forjados secundarios para ejes de transmisión y siempre el mayor problema ha sido la variación de dureza entre lotes. En este primer mes, procesamos tres lotes de 120 piezas cada uno, con acero 1045, y los valores de dureza Vickers se mantuvieron dentro de una desviación de ±15 HV en toda la superficie cilíndrica.
El proceso de revenido controlado también marcó una diferencia. Normalmente, después del templado, tengo que ajustar tiempos de revenido en horno para evitar fragilidad en las zonas de transición. Con el equipo de Erikbrown, el revenido se integró al ciclo sin necesidad de un paso aparte. La temperatura se mantuvo estable a 180 °C durante 90 minutos, y las pruebas de impacto Charpy dieron valores de 27 J, muy por encima del mínimo de 20 J que exige el cliente.
Lo que más valoro es que no hubo sorpresas. Cada lote incluyó un reporte con los parámetros reales de frecuencia, potencia y tiempo de enfriamiento, además de las mediciones de dureza en tres puntos diferentes de la pieza. Eso me permitió validar el proceso antes de enviar las piezas a ensamble. Para un ingeniero de procesos, tener esa trazabilidad desde el primer mes es una ventaja concreta.
El único ajuste que hicimos fue en la velocidad de avance del inductor. En las primeras 30 piezas, notamos un leve sobrecalentamiento en el borde de ataque, pero el equipo de soporte nos ayudó a recalcular la frecuencia de 10 kHz a 8 kHz y el problema desapareció. No fue un fallo grave, sino un ajuste fino que cualquier instalación requiere.
Renata Prieto — Ingeniera de procesos en Forjametal S.A. Cliente desde el primer mes del sistema de templado por inducción.