Testimonios de clientes
“Pasamos de rechazar el 12% de las piezas por dureza irregular a tener menos del 1% de no conformes. El control de revenido que aplicaron eliminó las variaciones de temple que arrastrábamos desde el forjado.”
Templado cilíndrico“Necesitábamos un perfil de dureza Vickers homogéneo en ejes de transmisión de 40 mm de diámetro. Con el ajuste de frecuencia que propusieron logramos una capa endurecida de 2,3 mm sin sobretemperaturas locales.”
Inducción magnética“El revenido controlado que aplicaron a nuestras piezas forjadas secundarias redujo la fragilidad sin perder la dureza superficial. Los ensayos de impacto Charpy pasaron de 12 J a 24 J, justo lo que necesitábamos para la certificación.”
Revenido controlado“Trabajamos con piezas de geometría compleja y el temple por inducción nos daba puntos blandos. Con los parámetros que ajustaron —potencia y tiempo de permanencia— la dureza Vickers se mantuvo dentro de la especificación en toda la superficie.”
Piezas forjadasArgumentos técnicos frente a alternativas convencionales
El campo magnético de alta frecuencia calienta de forma uniforme la periferia de la pieza cilíndrica, eliminando los puntos blandos típicos del temple por llama. En ensayos comparativos, la desviación de dureza Vickers se reduce por debajo del 5% en lotes de 200 piezas.
Al calentar solo la capa superficial y enfriar con un caudal controlado de fluido refrigerante, la pieza mantiene su geometría original. Esto evita rectificados posteriores y alarga la vida útil del utillaje de forja.
Cada ciclo de templado se monitoriza con sensores de temperatura y potencia en tiempo real. Los parámetros se registran por lote, lo que permite auditar la trazabilidad de la dureza en cada pieza forjada secundaria.
La inducción magnética concentra la energía solo donde se necesita, reduciendo el consumo hasta un 40% frente al temple en horno de gas. Además, el tiempo de ciclo es de segundos, no de minutos, lo que incrementa la productividad.